viernes, 29 de mayo de 2026

Zapatero a tus zapatos

 

La cosa no pinta nada bien. Y es que hay autos judiciales que hacen que se le atragante el desayuno a cualquiera. Madre mía, con lo que ha sido este hombre y, de golpe y porrazo, el padre de la alianza de civilizaciones se convierte en el primer presidente imputado de la historia de la democracia en España.

Y mira que, cuando lo vi, delante de un seto imagino que en el jardín de su casa, proclamando su inocencia y ofreciéndose a colaborar con la justicia con gesto compungido, pensé que todo esto había sido un error. Porque, si a mí me imputasen un delito de la gravedad de los que se le imputan al expresidente, en lo último que yo pensaría sería en colaborar con la justicia, dado que la única manera que se me ocurre de colaborar es declarándome culpable. Y eso creo que es incompatible con defender tu inocencia.

Luego, me dio por pensar que no sabía lo que hacía cuando hizo lo que quiera que hiciese. Y que cree honestamente en su inocencia porque solo ha ofrecido su experiencia acumulada por haber ejercido las más altas responsabilidades gubernamentales como expresidente del gobierno. De hecho, como consejero nato con carácter vitalicio del Consejo de Estado habría hecho eso mismo y le habrían aflojado 119.778,17 euros al año, que no está mal (a lo que debe sumarse secretaria, coche oficial y chófer). Pero está claro que la privada paga mejor que la pública, y por eso José María Aznar aceptó el cargo en 2005 y renunció al año siguiente, Felipe González ni siquiera llegó a tomar posesión y Zapatero ocupó el puesto tres años y se marchó después.

Pero si, no hace tanto tiempo, este hombre, siendo Presidente del Gobierno, no sabía lo que costaba un café en la calle y habría necesitado por lo menos dos tardes para aprender los rudimentos más elementales de la economía del país. Seguro que no tenía ni idea de lo que era el tráfico de influencias. Las multas de tráfico, el tráfico de drogas, todavía, pero el tráfico de influencias, seguro que no. Es que, por más que me esfuerzo, no me lo imagino creando una sociedad opaca en Emiratos Árabes.

Si ya lo dijo Felipe González, un expresidente del gobierno es como un jarrón chino, es muy valioso pero nadie sabe dónde ponerlo. Pero, a lo mejor, tampoco hace falta. Porque, por lo visto, algunos jarrones saben muy bien dónde tienen que colocarse para ejercer su influencia sin que nadie les busque un sitio, ni en el Consejo de Estado ni en ningún otro lugar.

Pues si, alguien tendría que dedicar un par de tardes a explicarles a los presidentes del gobierno, antes de que pasen a ser miembros vitalicios del Consejo de Estado, unas nociones básicas de ética o, por lo menos, de estética. Más que nada para evitar el bochorno de verse uno en los medios ofreciéndose desde el jardín de su casa a colaborar con la justicia.

Porque lo que no me cuesta tanto trabajo imaginar es a un juez de instrucción analizando movimientos contables, transferencias internacionales, mensajerías varias y sofisticadas ingenierías societarias y viendo como los hechos van encajando en un tipo penal determinado o en varios, como en un tetris endiablado.

Pero aquí, como en todas partes, hay gente más espabilada que otra. Y es posible que haya habido más de un expresidente, que se yo, ejerciendo su influencia u ofreciéndose a protagonizar conductas susceptibles de generar directa o indirectamente un beneficio económico para sí o para un tercero.

Así que, visto lo visto, sólo se me ocurre una solución a este galimatías de influencias postpresidenciales: la irrenunciabilidad del puesto de consejero nato del Consejo de Estado. De forma que, al día siguiente de ser investido el nuevo presidente, el saliente sea conducido por la fuerza pública a la sede de este órgano consultivo para tomar posesión de su nuevo puesto y empezar, de forma inmediata, a prestar servicios a la nación o, lo que vendría a ser lo mismo, a realizar trabajos en beneficio de la comunidad, no sólo aportando toda su experiencia al frente del ejecutivo, sino garantizando, de esta manera (dado el severo régimen de incompatibilidades que imposibilitó, por ejemplo, que José María Aznar pudiese ser consejero de la empresa de medios de Rupert Murdoch y a la vez consejero de Estado), que no va a prestar servicios a particulares con intereses susceptibles de entrar en conflicto con los del común de la ciudadanía.

Y si quieren renunciar a su retribución, porque con este honor y lo que cobran como expresidentes (74.580 euros) se dan por retribuidos, pues no hay inconveniente, pero, en todo caso, nada de secretaria, coche oficial ni chófer, que la amistad entre Ábalos y Koldo se fraguó en la carretera y ya sabemos cómo terminó todo aquello.

jueves, 14 de mayo de 2026

Ridículo presidencial

 

Es preferible que lo tachen a uno de corrupto, de autócrata, de vendepatrias, que hacer el ridículo. De lo primero puede uno recuperarse, a base de tesón y/o propaganda, pero lo segundo te acompañará de por vida, te convierte en un meme que se propagará eternamente por las redes sociales, hace de ti un payaso del que, propios y extraños, se reirán durante generaciones y, con un poco de suerte, generará un latiguillo llamado a repetirse por los siglos de los siglos, del tipo "marcarse un Clavijo, un Ayuso o un Pérez".

Y es que no puede uno irse de visita a un narcoestado y pretender que su vida no corra peligro. Porque, si un narcoestado es un país donde las organizaciones ilegales que producen, transportan o venden drogas controlan las instituciones legítimas mediante la fuerza, el soborno o el chantaje, la vida de cualquiera, ya no sólo la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, estaría en peligro en cuanto bajase por la escalerilla del avión.

Y, claro, al final no te queda más remedio que denunciar el "abandono de un representante del Estado, como es un presidente autonómico, a su suerte, en un país sumido en la violencia”, donde le “podría haber ocurrido cualquier cosa, en cualquier sitio”. 

Es como si yo me voy mañana a la Riviera Maya, me sienta mal un mojito o un tiburón me arranca de cuajo el dedo meñique de mi pie izquierdo, y me quejo porque las autoridades españolas me han dejado a merced de un sistema sanitario dominado por la premisa de la prioridad narconacional. Pues haberte quedado en Isla Cristina, que lo peor que te puede pasar, en relación con el narcotráfico, es que te atropelle una narcolancha.

Por otro lado, lo del presidente de la Comunidad de Canarias merece un capítulo aparte. Se declara una emergencia sanitaria a bordo de un crucero de lujo y la Organización Mundial de la Salud pide ayuda a España, desplegando un dispositivo sin precedentes para la evacuación del pasaje, que se lleva a cabo en cuestión de horas. Pero, en el impás, el presidente autonómico hace saltar todas las alarmas, se niega a que el crucero fondeé en las costas de Canarias ante el riesgo evidente de que las islas sean invadidas por un ejército de roedores capaces de propagar con sus heces el virus entre los humanos canarios y, para reforzar su discurso, envía a la Ministra de Sanidad un pantallazo de una búsqueda realizada con ayuda de un asistente de inteligencia artificial en el que aparece subrayada una frase lapidaria “Las ratas son excelentes nadadoras”.

Los técnicos del ministerio contestan elaborando un informe que señala que el reservorio natural del virus de los Andes no son las ratas, sino el ratón colilargo patagónico, que no nada. Pero, aun así, Clavijo anunció que él no autorizaría el fondeo. Y, con el operativo de evacuación prácticamente concluido, todavía se remite a una circular del Ministerio del Interior que reconoce que el hantavirus se transmite por la saliva, orina o heces de "roedores" y que, aunque dice que no es esperable que este roedor en particular pudiera colonizar nuestro territorio, ojo, "no lo descarta”.

Lo que no ha aclarado el presidente canario es qué alternativa se le ocurre al fondeo en aguas del archipiélago, como no sea dejar al MV Hondius a la deriva en alta mar hasta que el pasaje y la tripulación al completo pasen la cuarentena sin síntomas o, alternativamente, mueran víctimas de una insuficiencia respiratoria y/o una diarrea hemorrágica y, entonces, enviarlos al fondo del mar con un torpedo bien dirigido a la línea de flotación, eso sí, después de haber desratizado la embarcación.

Y el tercer presidente en liza para conquistar el primer puesto del ranking de la ridiculez es, como no podía ser de otra manera, el ínclito presidente del Real Madrid, el club más laureado de la historia, bajo cuya presidencia se han ganado siete Champions y siete Ligas, pero, como el propio presidente ha matizado, tendría que haber ganado 14, aunque las otras siete se las habrían robado.

Pero no fue este su único alarde en el transcurso de una rueda de prensa convocada por sorpresa al final de una temporada que se salda con otro título liguero presuntamente birlado con malas artes y una eliminación prematura del resto de competiciones en las que el club ha participado.

También presumió de que su empresa es líder mundial en infraestructuras y tiene 170.000 empleados y factura 50.000 millones al año y de gozar, a sus 79 años, de una salud de hierro que le permitirá perpetuarse al frente de ese club de fútbol por toda la eternidad y ganar otras siete Champions y otros catorce títulos de liga.

Además, está en condiciones de avalar su candidatura con su patrimonio personal, sin pedirle a nadie que lo financie (¿qué serán para Florentino 187 millones de euros? Pues eso, calderilla). Y, si alguien quiere disputarle las elecciones, adelante, que él le estará esperando con los brazos y la chequera abiertos, pero que no pida más tiempo para presentar una candidatura alternativa, vaya a ser que dé la sorpresa y termine desbancando al mejor presidente de la historia del Real Madrid.

Y todavía tuvo tiempo de afear el comportamiento de los malos (periodistas) que se dedican a criticar el club que preside porque son todos unos “antimadridistas desde pequeñitos”. No como los futbolistas de la plantilla que son unos “chavales fenomenales y muy buenos” que de vez en cuando se pelean, pero como “lo han hecho todas las temporadas” (¿?) “como se pelean los jóvenes”, “se dan una patada… se la devuelven”, pero eso no significa que la situación del club sea caótica ni que la violencia se haya instalado en el vestuario. No como lo ha hecho la violencia gratuita que los medios practican a diario con el Real Madrid.

Y es que "el Madrid es lo más grande que hay en el mundo", así que, para abandonarlo, no dudó en afirmar: “Me tendrán que echar a tiros”. Pues no sé, presidente, pero, por si acaso, no vaya a viajar este verano para ver el campeonato del mundo, que el Mundial de este año se disputará también en México, y ya se sabe que es un país “sumido en la violencia”, tal como la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid ha tenido ocasión de experimentar en sus propias carnes.