jueves, 18 de junio de 2026

España 0 - Cabo Verde 67

¡Qué decepción! Cuatro años esperando para ver el debut de la selección española de fútbol en un nuevo mundial y no hemos sido capaces de marcarle un gol a Cabo Verde. Si señores, han oído bien, no a Uruguay, Suiza o Nigeria, sino a Cabo Verde, la selección que ocupa el puesto número 67 en el ranking de la FIFA. La cenicienta del campeonato, junto a Curazao, que ha tenido la decencia de dejarse aplastar por Alemania por 7 a 1. 

Pero no todo son malas noticias, a Alemania le metieron un gol, mientras nosotros hemos conseguido mantener la portería a cero. Así que veremos quién ríe el último, si Curazao o Cabo Verde.

Además, es que estos equipos se cierran atrás, con dos líneas de defensores separadas por medio metro, en lugar de jugar al ataque y dejarse masacrar por equipos como el nuestro. Y nos obligan a tocar y tocar hasta completar 6.500 pases con un noventa y nueve por ciento de acierto y una posesión cercana al doscientos por cien, mientras ellos se limitan a contemplar nuestra abrumadora superioridad. Si el partido llega a durar diez minutos más, seguro que alguno de los nueve defensas se queda dormido y podemos meter un balón en el área. O, a lo mejor, se duerme el portero y, entonces, ganamos, no siete a uno, sino diecisiete a cero.

Ahora en serio, no entiendo a esa nutrida legión de periodistas y comentaristas indignadísimos, poniendo a caer de un burro al seleccionador, a los jugadores titulares, a los suplentes y hasta a la madre que parió al masajista. Cómo si esto fuera la primera vez que nos pasa. ¿Soy yo el único que ha visto un descalabro mundialista de nuestra selección? A veces los equipos están en estado de gracia y, otras veces, te tiras noventa minutos esperando que pase algo. Lo malo es que, a veces, lo que termina pasando te pasa a ti. No quiero ni pensar en la posibilidad de que Cabo Verde hubiese marcado un gol, cosa que podría haber sucedido con el partido a punto de terminar. Seguramente, a estas horas el pellejo de Luis de la Fuente colgaría de un hasta ondeando al viento junto a la enseña nacional.

Yo creo que la culpa la tienen los descansos de refrigeración. Para una ventaja que teníamos los países meridionales y ahora hay que parar para que los nórdicos beban agua y no se deshidraten. Claro que prescindir de ellos con Arabia Saudí nos iba a servir de poco, que esa gente está acostumbrada a las altas temperaturas y seguro que pone nueve defensas delante de la portería y deja que corramos nosotros de izquierda a derecha hasta que nos dé un golpe de calor.

¿Cuándo aprenderemos que lo importante es participar, competir y hacer disfrutar a los aficionados?, que se lo merecen todo. Y estoy seguro de que muchos el otro día disfrutaron de lo lindo, como todos esos que sólo tienen espacio en su corazón para un equipo y estaban muy cabreados porque en la selección no había ninguno de los jugadores de su equipo del alma. O los que están deseando que eliminen a una selección española plagada de gente que no representa los valores patrios, con apellidos foráneos y con un seleccionador que se pasa por el forro eso de la prioridad nacional.

Claro que no sé si no es peor ver a la comunidad caboverdiana dando saltos por las calles de Burela, en lugar de celebrar el empate en la intimidad de sus pisos patera y abstenerse de celebrar que su modesta selección nacional haya dejado en ridículo al país que les da de comer.

            Qué le vamos a hacer. A lo mejor este es nuestro sino: no ser capaces de demostrar que somos mejores que los que han llegado a competir con nosotros en inferioridad de condiciones y dejarnos avasallar por los que, tradicionalmente, nos han mirado por encima del hombro.